martes, 1 de octubre de 2013

Un pastéis de Belém a la CookieKatessen


Lisboa, ¡qué ciudad tan especial!. Estuve por ahí hace ya algunos años y me encantó pero me perdí de uno de sus grandes y maravillosos tesoros: El pastéis de Belém.

Estas delicias las conocí aquí en Barcelona pero porque alguna compañera de trabajo que había ido de vacaciones a Lisboa nos había traído a la oficina para probarlos. 

Hace un par de años estuvimos en otra maravillosa ciudad portuguesa, Porto, y aunque no es el lugar de origen de estos pastelitos, también los hay y son deliciosos (¡y ahí sí que me puse las botas!)

Y, como somos muy asiduos a visitar los cines Verdi de Barcelona, teníamos también la suerte de tener A Casa Portuguesa en la misma calle y ¿qué tenían?... pues ¡Pastéis de Belém! (entre muchas otras cosas de ese maravilloso país).

Por desgracia han tenido que cerrar A Casa Portuguesa del barrio de Gràcia pero tienen otra sucursal en la calle Aragó a la que, por cierto, tenemos que hacerle alguna visita.

Pero, ¿qué tienen de especial estos, a la vista, sencillos pastelitos?.

Para comenzar, la receta es súper secreta. Ya los elaboraban las monjas del Monasterio de los Jerónimos de Belém hace unos 200 años. Después la receta fué adquirida por el empresario que ahora los comercializa y que hace todos los esfuerzos posibles por mantener el secreto del éxito de esta delicia y, tal parece que parte importante de este secreto radica en la crema pastelera con la que son elaborados. Aquí podréis conocer un poco más sobre la elaboración de los pastéis y si buscáis en la web encontraréis muchas recetas, sin embargo al parecer ninguna de ellas es la original.

La mía, ya os lo aviso, tampoco lo es, pero os daréis una fiel idea de lo que son, de lo fácil que es hacerlos y de su maravilloso sabor y he de deciros que mi receta de la crema pastelera (ésta sí es mía mía) da un resultado espectacular que podréis probar para muchos otros postres o para comer a cucharada limpia.

Bueno, no os los doy más a desear.

Pastéis de Belém estilo Cookiekatessen
(salen entre 24 y 28, aproximádamente y si no os acabáis la crema a cucharadas antes de terminar de rellenarlos)

Ingredientes:
2 paquetes de masa de  hojaldre (de la que ya venden en la sección refrigerados y de la marca que más os guste. Y que sea hojaldre, no pasta filo ni mucho menos pasta para base de pizza)

750 ml. de leche entera
1 lata grande de leche condensada (o dos de tamaño normalito)
1 ramita de canela
2 yemas de huevo
5 cucharadas generosas de fécula de maiz. (tipo maizena o de la marca que os guste)
1 cucharada de vainilla en pasta.

Moldes para hacer cupcakes o flaneras

Elaboración:

Primero hacemos la crema pastelera.
Calentamos medio litro de leche al que agregaremos la leche condensada, la ramita de canela y la cucharada de vainilla. (a fuego medio)
Cuando esté a punto de hervir retiramos la ramita de canela y, en la leche que nos sobró disolvemos las cinco cucharadas de fécula de maiz y las agregamos a la leche caliente y movemos, movemos, movemos, con paciencia infinita para que no se nos enganche al recipiente hasta que espese la crema.

Cuando tengamos la crema pastelera espesa la retiramos del fuego. Mientras tanto en un recipiente aparte preparamos las yemas de huevo. Con la punta de los dedos o de las uñas reventamos la yema y separamos la fina piel que la recubre y nos quedamos con el relleno. La piel la desechamos y el contenido lo agregamos a la crema pastelera que ya tenemos fuera del fuego y la incorporamos muy bien a la preparación. 

Ahora sí, con un papel film cubrimos la crema pastelera para que no se le forme una capa encima y dejamos enfriar.

Cuando estemos listos para trabajar precalentamos el horno a 200º y sacamos de la nevera la pasta de hojaldre.

Extendemos con cuidado y con un cortador redondo o con un vaso ancho vamos cortando los círculos:



Con los círculos cubrimos nuestros moldes para cupcakes o flaneras y los pinchamos con un tenedor para que el hojaldre no se infle al hornear.


Rellenamos con la crema pastelera y, ¡al horno!. Unos 15 minutos a 180º-200º con los moldes a media altura dentro del horno.

Estarán listos en ese tiempo o cuando el hojaldre adquiera un tono dorado.


Para darles el toque final ponemos el grill del horno y los dejamos unos minutitos para que la crema tome color. No los pongáis demasiado cerca porque os quedaréis con la crema chamuscada en pocos segundos. Ir vigilando para no llevaros una desagradable sorpresa.



Y ¡listo!.

Dejad que se enfríen y, si os apetece, os los podéis comer calientitos o tibios, pero no recién sacados del horno que os quemaréis. Los tradicionales Pastéis de Belém os los venden con una bolsita de azúcar glas o con una bolsita de canela para espolvorear al gusto. A mí me gusta comerlos fríos, si son de la nevera, mucho mejor, y espolvoreados con canela.

Y, permítanme decirlo pero después de probar un Pastéis de Belém ¡no hay cupcake que le haga competencia! además la crema pastelera es menos perjudicial que la buttercream ¡y mucho más rica!

Y no os preocupéis si véis mucha crema preparada. Os aseguro que nunca sobra, jajajaja.





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